• Javier Ballester

Pan


Himno de Pan.

Hymn of Pan, Percy Bysshe Shelley (1792-1822)

I.

De los bosques y las tierras altas,

Venimos, venimos;

De los ríos y las lejanas islas,

Donde las olas rugen mudas

Para escuchar mi dulce flauta.

El viento en las cañas y los juncos,

Las abejas en las flores del tomillo,

Las aves en el mirto de los arbustos,

Los insectos sobre las rocas

Y los reptiles sobre la tierra,

Silenciosos como el viejo Tmolus,

Escuchando mi dulce flauta.

II.

El líquido Peneo continuó fluyendo,

Y oscuro yace el enorme Tempe,

A la sombra de Pelión, inmóvil,

La luz de un día moribundo,

Consolado por mis dulces notas.

Los Silenos, los Silvanos y los Faunos,

Y las Ninfas de los bosques y el mar,

Hasta la orilla húmeda del río llegan,

Hasta la oscura cueva llegan,

Sólo para escuchar fascinados,

Fueron silencio y fueron amor,

Escuchando atentos, sin un rumor,

Como tu lo estás ahora, Apolo,

Envidiando el canto de mi dulce flauta.

III.

Le canté a las estrellas danzantes,

Le canté a la vieja Tierra,

Al cielo y de los gigantes su guerra,

Al Amor, a la Muerte y al Nacimiento,

Entonces cambié mi melodía,

Canté como bajo el velo de Menelao,

Perseguí a una doncella cambiada en cañas.

Dioses y hombres ¡todos somos ilusión!

Se quiebra nuestro seno y sangramos:

Todos lloraron; así como vosotros ahora,

Si la ira o la envidia no han congelado tu sangre,

Mientras oyes el lamento de mi dulce flauta.


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